Carolina Luciano
Mujer danzando con el caos

Mujer danzando con el caos

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Aquí estoy yo retornando, la mujer que se llevó a sí misma al fondo y se devolvió a la superficie. 
La que quería nadar como delfín, saltar las olas y zambullirse.
La que solo quería pertenecerse a sí misma.
— Sue Monk-Kidd

Hola amores,

A pesar de mis mejores esfuerzos mi vida insiste en ser un arroz con mango. Demasiadas actividades, compromisos, obligaciones, cosas, gente, estímulos.

La hermitaña en mí quisiera tener un sitio donde crear en el que no suenen teléfonos, notificaciones ni alarmas.
Quisiera estar lejos de los bancos ofreciéndome tarjetas que no he solicitado, donde no sea la mami de nadie, ni la esposa de nadie, donde no sea amiga, hermana, hija, chofer.

Nadie más que yo, sin roles que me definan.

Tengo hambre de libertad. 

Espacio en blanco. Holgura. Hectáreas vacías para crear.

Pero lo que tengo es este arroz con mango.

 Lo que tengo es la lucha por defender mi espacio a toda costa. La lucha por excavar con mis propias manos tiempo enfocado solo en mi trabajo creativo, tiempo para tejer estas palabras, tejer  imágenes, meterme en un proceso de creación que nadie ni me ha pedido ni espera.
Un tejido que es solo mío.
Una necesidad solo mía. Un patrón de belleza y creación al que deseo contribuir.
Por mí. Por todas.

La lucha es real.

El proceso ni limpio ni organizado.

Quizás tú también sientas el deseo libertad, de expansión, que tu arte, tus palabras, el trabajo que te toca a ti hacer fluya libremente, que brote claro y transparente desde tu centro hacia el mundo con la menor cantidad de obstáculos posible.

Sentir que estamos ofreciendo todo lo que somos a la vida, que estamos usando todos los dones que nos fueron dados.

Por mi parte, quisiera llegar a mi cama de muerte, mirar atrás y respirar tranquila diciendo: hice mi parte. 

Pero para eso hay que desarrollar cierta comodidad con el no saber.

Hay que estar dispuestas a danzar con el caos creativo.

Si esperamos a tenerlo todo descifrado, ordenado y estructurado vamos a estar esperando largo tiempo.

No podemos esperar hasta estar completamente libre de dudas y de miedos para entregar al mundo lo que solo nosotras podemos entregar. Tenemos que actuar ahora. Así como estamos. Donde sea que estemos.

Hay un sentido de inmediatez en el ambiente. 

Es necesario darle voz a nuestra alma. Atrevernos a encarnar de una vez por todas. Ocupar por completo el espacio y el cuerpo en el que estamos.

Sembrar ese deseo en nuestra cotidianidad, viviendo a cada momento el significado de ser un alma que ocupa un cuerpo, una voz, un corazón, unos ovarios, unas manos…

Mucho de mi trabajo personal y el de otra mujeres que vivimos en esta era, consiste en compartir lo que vamos descubriendo en este irse hacia dentro. Compartir el proceso, no solo el resultado. 

Dejarnos ver.

No solo los proyectos perfectamente terminados y sin fallas, también el medio del proceso.

Mostrar lo que cuesta superarse una misma. Lo duro que es sacar tiempo y espacio para crear y simplemente ser en una cultura que nos nos apoya, donde muy pocas de nosotras tenemos ejemplos cercanos de cómo se ve una vida vivida desde el alma, ejemplos que nos muestren cómo podemos ser mujer y pertenecerle a tanta gente, tantas causas, tantas cosas que nos tocan el corazón y al mismo tiempo no perdernos en el dar.  

No hemos visto muchos ejemplos de mujeres que se pertenezcan a sí mismas.

Nos toca aprender haciendo.

Necesitamos mujeres que estén dispuestas a modelar cómo se ve el caos creativo. Cómo se ve el reguero de ideas y palabras antes de que salga el poema, antes de que salga el cuadro, antes de que presentemos el proyecto. Mujeres que nos muestren la tensión entre sus paradojas, que muestren el péndulo de sus vidas que parece acercarse y alejarse de la meta.  

Necesitamos recuperar el idioma secreto de las mujeres.

Ese que empieza como un susurro. Que habla a través de ti, de mí, de todas las que estamos en este mundo aprendiendo como es eso de dar voz a un alma.

Las buscadoras incasables del mítico equilibrio entre el ser, el no ser y el querer serlo todo para todo el mundo.

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